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| Portada de la Edición en español de Editorial Progreso |
En este, Marx recuerda a manera de recuento que “La Liga de los Comunistas encargó a Marx y
Engels “redactaran un programa detallado del partido (comunista), teórico y práctico” ;
con esto – Marx – demuestra que desde un inicio sus postulados han ido
dirigidos en esas dos líneas, pues no solo era un revolucionario teórico, sino
que también lo era en la praxis.
Este Manifiesto, “publicado primero en alemán, se han hecho en este idioma, como mínimo,
doce ediciones diferentes…”, para luego pasar a hacer un recuento de
las innumerables ediciones en distintos países como Norteamérica, Francia,
Inglaterra, etc. y de sus traducciones a distintos idiomas como el inglés,
francés y ruso; con lo cual Marx desmiente ese mito de que El Manifiesto recién
se puso “de moda” con la Revolución Rusa, sino que desde su primera publicación
se volvió en sus primeros años y durante lo que restaba del siglo XIX en
adelante en el texto usado como pilar de la clase obrera en el mundo
occidental. Así como también demuestra que Marx y Engels fueron figuras
importantes dentro de la intelectualidad y el debate político mundial desde
siempre.
Luego, Marx pasa a explicarnos la actualidad que
luego de 25 años (y hasta el día de hoy) tiene el Manifiesto “a
pesar de que las condiciones hayan cambiado” puesto que “los principios generales expuestos en este “Manifiesto” siguen siendo
hoy, en grandes rasgos, enteramente acertados”, básicamente porque el desarrollo y hegemonía
del capitalismo sigue siendo vigente hasta nuestros días.
Sin embargo, hace una salvedad, en razón que “la
aplicación práctica de estos principios dependerá siempre y en todas partes de
las circunstancias históricas existentes…”, esto se explica porque el Manifiesto no es un
dogma, sino que se basa en la dialéctica, con sus tres leyes fundamentales
expuestas por Engels en el Anti-Dühring, el análisis materialista debe basarse
en su propio momento y lugar en la historia, para dar soluciones a las
contradicciones de su propio tiempo, de esa manera el Manifiesto, el marxismo y
el socialismo científico, mantienen actualidad hasta nuestros días, mediante
sus principios generales.
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| Imagen del Prefacio incluido en la edición de Editorial Progreso |
Después de aclarado esto, Marx hace un análisis de
los últimos acontecimientos dados entre la publicación del Manifiesto y la
redacción de este Prefacio, demostrando que el marxismo es teoría y práctica a
la vez, analizando las experiencias prácticas como lo son la “Revolución de Febrero”
y “La Comuna de París”, deteniéndose en el fracaso de esta última para hacer
hincapié en que “la clase obrera no puede limitarse simplemente a tomar posesión de la máquina
del Estado tal y como está y servirse de ella para sus propios fines” un problema que hasta el día de hoy se ve en
todos los regímenes socialistas y/o de izquierda, ya que al parecer no se
entendió la tesis 11 Sobre Feuerbach, escrita unos años antes que el
Manifiesto, por Marx, en donde nos insta, no solo a filósofos sino a todo
marxista, a transformar el mundo, por tanto a cambiar el sistema capitalista y
los Estados serviles a este sistema en los que vivimos. No solo tomar el poder
sino transformarlo en post de un estado socialista.
Además, da cuenta con respecto a los otros partidos de
oposición, de que “la situación política ha cambiado completamente y el desarrollo
histórico…”, con
esto se entiende más la aplicación de la dialéctica y el marxismo como método
de análisis y praxis política por parte de Marx. Si esto sucedía 25 años
después al escribir este Prefacio, pues hoy esos cambios son mucho más claros.
Por tanto, hoy en día debemos de partir de los
fundamentos del Manifiesto y del método materialista para analizar nuestras
propias situaciones en nuestra realidad política, económica y social.
Para finalizar, tal como indica Marx, “el
Manifiesto es un documento histórico que ya no tenemos derecho a modificar”, pero si a utilizarlo para desarrollar nuestra
propia teoría política para transformar nuestra sociedad actual a través de la
praxis. Ese es
el deber que todo marxista debemos trazarlos y al cual apuntar.
Referencia:
Los textos entre comillas y en cursiva, pertenecen al Prefacio a la edición alemana de 1872 del "Manifiesto"


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